No fue Rey porque no quiso.
El Príncipe de Vergara. A que no lo sabíais?
Nació en Granátula de Calatrava, Ciudad Real. En 1793, tenía 7 hermanos, su
padre era carretero y tenía varias hermanas monjas, destacó en sus estudios,
más tarde, apoyó a su hijo para que llegara a ser Obispo de Almería. Obtuvo el
título der Bachiller en Artes y filosofía en Almagro. Su padre quería que fuera
religioso. Pero tras el levantamiento de la guerra de la Independencia, se
alistó en el ejército con 15 años. Gracias a sus estudios, ingresó en un
regimiento en Sevilla como soldado distinguido. Defendió Cádiz de los franceses
y se necesitaba formar Oficiales de Urgencia. Ingresó en la Academia Militar de
Sevilla por su formación universitaria. Después se pasó a la Escuela de
Ingenieros con el grado de subteniente. Pasó a Infantería y en la Batalla de
Chiclana fue condecorado. En 1812, fue testigo directo en las Cortes de
Cádiz y en la redacción de la Primera Constitución. Después con su batallón
fueron a luchar en Cataluña y posteriormente regresó a Madrid.
En 1814, ascendió a Teniente. Se alistó en el Regimiento de Extremadura y
fue a América a controlar insurrecciones de San Martín. Fortificó varias
ciudades. Y ascendió primero a Capitán y luego a Comandante. En 1823 , ya era Coronel,
combinaba valentía con frialdad. Participó en numerosas batallas en América.
En 1823 fue ascendido a Brigadier, y Jefe del Estado Mayor del Alto Perú. En
1824, le enviaron a España. Pasó por Pamplona y se instaló en Logroño. Allí se
casó en 1827 con una rica heredera, María Jacinta Martínez de Sicilia, gracias
a este matrimonio se convirtió en un hacendado con tierras, fincas y una
fortuna de millón y medio de reales. Pero le destinaron a cargos menores y
burocráticos lo que le estresaba mucho. En 1828 le nombraron Comandante de Armas
. Después sirvió en el Regimiento Soria
en Barcelona y Palma de Mallorca. Su fama en tierras americanas era por la
velocidad en mover tropas.
Cuando muere Fernando VII, Espartero se alinea con Isabel II, frente al
pretendiente carlista. En la primera Guerra Carlista, mostró valentía por lo
que le estimaban todos los soldados, en 1825, diezmó un batallón guipuzcoano
por haber participado en saqueos, y fusiló a uno de cada diez hombres , cosa
que ya no gustó tanto, y en 1834 le nombraron Comandante General de Vizcaya. Fortificó
Bilbao, Durango y Guernica, le nombraron Mariscal y perdió su primera batalla
contra los carlistas. En 1835 consiguió liberar Bilbao y le hirieron en un
brazo, por lo que le concedieron la Cruz Laureada de San Fernando. En 1836,
ascendió a Teniente General, después de varias victorias. Fue elegido Diputado
por Logroño, aunque no llegó a ocupar su escaño. Se restituyó la Constitución
de 1812 y fue nombrado General del Ejército del Norte. En la Batalla de Luchana,
entró por fin en la ciudad y este hecho le hizo muy famoso, le conocían como la
Espada de Luchana.
En 1839, alcanzó un Acuerdo con el General Maroto, carlista.
El “Abrazo de Vergara” puso fin a la guerra, se rindieron los carlistas, se
integraron en el ejército y se reconocieron los fueros vascos y navarros. Por
todos estos hechos, la reina Isabel II, le concedió varios títulos de Duque y Conde.
En 1872, Amadeo I de Saboya, le distinguió con el Título de Príncipe de Vergara.
Y tratamiento de Alteza Real.-
Después de esta intensa vida militar, viene su entrada en la Política.
Su lealtad a Isabel II fue absoluta, y después de la Revolución de 1868,
siguió defendiendo los derechos de su hijo Alfonso XII.
Veía las cosas con idea militar, por eso en 1841 mandó fusilar a varios
generales porque querían secuestrar a Isabel II que tenía 11 años. Para el
pueblo era La Espada de Luchana y el Pacificador de España. En 1840, cuando
entró en Madrid, le recibieron con Arcos triunfales, fiestas y corridas de
toros. Tuvo una Regencia compartida con Isabel II cuando era niña, aunque
algunos lo vieron como una Regencia personal. Fue elegido Regente único del Reino.
Su estilo personalista y militarista le granjeó enemigos, y en 1841 reprimió el
levantamiento de O’Donnell y mando fusilar al General Diego de León, en 1842,
estalló una revuelta en Barcelona, y Espartero mandó bombardear la ciudad. Se
le atribuye la frase “A Barcelona hay que bombardearla una vez cada 50 años”. EL
coronel Prim, se distanció de él, y el General Narváez, marchó hacia Madrid con
un ejército. En 1843, sin apoyos parlamentarios, disolvió Las Cortes. La cosa
acabó con el pronunciamiento de Torrejón de Ardoz, en el que sus propias tropas
se pasaron al enemigo. Hubo muchos más levantamientos, Sevilla, que fue
bombardeada. El final de su Regencia estaba cerca.
El 30 de julio de 1843, desde el Puerto de Santa Marías huyó al exilio a Inglaterra.
Vivió con austeridad pero la corte y la nobleza británica le agasajaron en
muchas ocasiones. Recibió muchas condecoraciones y había mucha gente que le
visitaba en el hotel. Fue recibido por la Reina Victoria y el Alcalde Londres,
le ofreció una cena. En España, el pueblo le seguía considerando un héroe
popular.
Poco después, Isabel II, quería acercarle, le nombró Senador y Embajador en
el Reino Unido. En 1848 le restituyeron los honores, y volvió a España, retirándose
a Logroño.
Aún estando retirado seguía siendo muy popular entre la gente que iba a su
casa solo para verle saludar desde el balcón.
En 1854, reapareció con O’Donnell y fue presidente del Consejo de Ministros.
En las Casas de los pobres, había siempre un Retrato de Esparteros, en Barcelona
pese al bombardeo, en unas huelgas que hubo, le vitorearon, pero O’Donnell le
desplazó y Esparteros comento que la Reina había puesto dos gallos en el mismo
gallinero.
Tras dejar el Gobierno en 1856, no quiso volver a la Política aunque a su
casa iba mucha gente a pedirle consejo. En 1868, cuando cayó la Reina Isabel II,
le ofrecieron la Corona. Los liberales y el pueblo le querían como Rey. Pero él
rehusó aduciendo a sus años y a su salud. Les dijo que no trajeran príncipes
extranjeros, que aceleraran una nueva constitución, pero no le hicieron caso. Y
como no funcionó con Amadeo I, le ofrecieron presidir la I República. Pero
también lo rechazó.
En Logroño, recibió a Estanislao Figueras y tres veces a Alfonso XII. Y el Rey
durmió en su casa y le dijo que le habían concedido la Gran Cruz de San Fernando.
En 1876, le anunció una nueva derrota del Carlismo, y en 1878, coincidió con el
Rey en una ceremonia por sus esposas fallecidas, y como no tenían hijos dejó
sus posesiones a su sobrina y a otros sobrinos. A su ayudante, le dio la espada
de Luchana y otros recuerdos militares. Falleció en Logroño el 8 de enero de
1879. Está enterrado en la Concatedral de Santa María de la Redonda.
Al funeral acudieron la mayor cantidad de tropas que podían ir. En Madrid,
con fondos públicos, le erigieron una estatua a caballo.
En un momento dado, la gente quiso derribar su estatua y les dijeron que había
sido un gran militar liberal.
Cuando Franco entró en Madrid, lo primero que hizo fue cambiar el nombre de
la Calle Príncipe de Vergara, por la del General Mola.
Hoy el Recuerdo del General Esparteros está muy diluido, solo se le recuerda
por el nombre de la calle y de la estación de metro. Antes había un cine, pero
ya no está.
Su enorme memoria, se ha olvidado en el tiempo, pero como habéis visto fue
una figura completísima.