viernes, 28 de noviembre de 2025

La Vicalvarada

 La corrupción, no es nada nuevo en nuestro país, desgraciadamente, y en el siglo XIX incluso, fue mucho peor, que hoy, porque los avalaba la Reina Isabel II.

A causa de todo esto, hubo una Insurrección militar el 28 de junio de 1854, en un pueblecito cercano a Madrid. Vicálvaro, que en aquel entonces era pueblo independiente. Se produjo para echar del gobierno a un señor que no se iba ni con agua caliente, Luis José Sartorius. Isabel II le nombró Presidente, pero nadie supo sus méritos. Su trabajo era tapar las corruptelas de la madre de la Reina, María Cristina de Borbón, y su marido Fernando Muñoz, pero sobre todo las del Marqués de Salamanca, presentado hoy día como un benefactor que construyó el Barrio de Salamanca de Madrid, o los primeros ferrocarriles del país, pero que en el trasfondo, uso todo tipo de presiones que le pedían los nobles, para conseguir subvenciones y que el ferrocarril pasara por sus tierras. Por eso, nuestra líneas ibéricas, no van en línea recta, sobre todo por el sur. 

Sartorius quiso llevar una Ley al Senado para que las cuentas del ferrocarril fueran más transparentes, pero que las que se habían hecho ya, no se pudieran investigar. El Senado, se opuso a esta idea y el Sr. Sartorius, cerró las Cortes. Y destituyó a los que habían votado en contra de su Ley. 

Se montó un escándalo de miedo, pero la Reina, no le cesó, le mantuvo en la Presidencia, así que el ambiente se fue calentando. 

 Y aunque aquello no sirvió para nada, fue el comienzo de cambio de tendencia, dando paso al bienio progresista.

Hasta el Director del banco de España, acabó en la cárcel.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Mujeres en las Sombras: Virginia Hall.

 1906-1982

El 6 de abril de 1906 nacía la espía estadounidense Virginia Hall. Virginia nació en el seno de una familia acomodada. Estudió en el Radcliffe College, facultad de la Universidad de Harvard en la que se aceptaba a mujeres, y en la Escuela de Posgrado de la American University en Washington. Continuó estudiando en distintas universidades y viajó a Europa donde aprendió francés, italiano y alemán, y se especializó en ciencias políticas, en París, Viena y Alemania.
Finalizados los estudios, Virginia Hall empezó a trabajar en 1931 como secretaria en la embajada de los EEUU en Varsovia. Dos años después era trasladada a Turquía. Allí tuvo un accidente mientras cazaba aves. Se disparó en el pie izquierdo y le tuvieron que amputar la pierna por debajo de la rodilla. Con una pierna de madera, Virginia continuó con su vida.
Por tener una pierna ortopédica fue separada del Departamento de Estado, así que dio un giro a sus expectativas, para empezar a luchar contra el fascismo que se estaba apoderando de Europa.
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, se trasladó a Francia donde colaboró con el ejército francés conduciendo ambulancias. Tras la invasión por Alemania, huyó del país, en bicicleta, pedaleando con su pierna ortopédica, hasta la costa francesa donde cogió un ferry hasta Gran Bretaña. Ese mismo año, se trasladó a España donde conoció a un oficial de inteligencia británico llamado George Bellows. Este la puso en contacto con un miembro del Ejecutivo de Operaciones Especiales (SOE). Virginia se unió a la SOE y tras un duro entrenamiento fue enviada a la Francia de Vichy en paracaídas en 1941. Bajo una identidad falsa de periodista del New York Post, Victoria se convirtió en una eficaz espía informando a Londres de los movimientos nazis y de dónde poner bombas en sus instalaciones, y organizó una eficaz red de agentes.
Su fama se extendió entre la Resistencia y la Gestapo.
No tardó en ser incluida entre los aliados más buscados por las fuerzas nazis que la apodaron "la dama coja" y fue considera una de las espías más peligrosas. Nunca pudieron detenerla y durante el tiempo que duró la guerra fue una pieza clave en el entramado aliado en Europa.
Virginia, formó un equipo de agentes de la Resistencia, y fue la obsesión del Jefe de la Gestapo de Lyon, que torturó personalmente a todos los franceses que cogían a ver si sabían su paradero.
Gracias a un espía nazi infiltrado en la Resistencia Francesa, llegó un momento en que la tenían cercada y estuvieron a punto de arrestarla, pero ella cruzó los Pirineos, andando. Pero la Guardia Civil de Franco, la detuvo por entrar en el país sin visado. Aunque no sospechaban quién era.
Estuvo mes y medio en la prisión de Figueras en Gerona, hasta que la Embajada de EEUU, presionó para que la soltaran.
De nuevo en Francia, se hizo pasar por una campesina que cuidaba las vacas, hacía queso, ayudaba al propietario y de paso, recopiló información vital sobre los movimientos de los alemanes y estableció contactos con la Resistencia.
A pesar de su cobertura, fue interrogada junto a otros aldeanos y a algunos asesinaron. Ante el riesgo de ser descubierta, mandó un mensaje a Londres, diciendo: "Los Lobos están en la puerta". Y huyó. Huyó a Normandía.
Unas semanas antes del día D, se estableció en la ciudad de Cosne. Y organizó cuatro grupos de la Resistencia, saboteando líneas ferroviarias, puentes, carreteras y comunicaciones. Colaboraban con ella otras tres mujeres, y las que fueron capturadas acabaron sus días en el Campo de Concentración de Ravensbrück o Dachau.
Cuando terminó la guerra, los EEUU la contrataron en 1947 como miembro de la CIA donde tuvo que soportar la misoginia de muchos de sus miembros, aunque luego dieron su nombre a algunas instalaciones. El Gobierno de Francia le otorgó la Cruz de Guerra con Palma. El Gobierno Británico la convirtió en miembro de la Orden del Imperio Británico. El Gobierno de Estados Unidos, le hizo entrega de la Cruz del Servicio Distinguido. Virginia centró su trabajo en operaciones paramilitares durante la Guerra Fría. En 1966 se jubiló y se retiró a vivir a una granja en Maryland con su marido, con el que se había casado en 1957. Virginia Hall falleció en 1982. Con 76 años de edad.